Representantes de entidades públicas firmaron el acuerdo que busca
transformar la lectura, escritura y oralidad en derechos
fundamentales, apostando por una cobertura total en el territorio
para el final de la década.
En una ceremonia, efectuada en el salón Gabriela Mistral de la Seremi de
Educación, Punta Arenas, autoridades regionales estamparon su firma de
compromiso con el Plan Nacional de la Lectura, Escritura y Oralidad (LEO) 2025-
2030.
El encuentro fue encabezado por los seremis de las Culturas, las Artes y el
Patrimonio, Rodrigo Bravo y de Educación, José Raúl Alvarado, junto al director
regional del Servicio del Patrimonio Cultural, Pablo Quercia; y el director de
Fundación Integra, Alan Carrasco. A este compromiso también se sumaron el
Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), La Junta Nacional de Jardines Infantiles
(JUNJI) y las carteras de Justicia y Derechos Humanos y Desarrollo Social y
Familia, consolidando una alianza intersectorial que busca derribar barreras
estructurales y de género.
"La idea es fomentar la lectura en todo lo que es la región de Magallanes, cada
una de sus provincias y sus comunas. Así que este es un desafío tremendo en el
que están trabajando de manera integral el Estado, todas a través de estas
instituciones y, por supuesto, la ciudadanía", comentó el seremi de las Culturas,
Rodrigo Bravo.
Para el seremi de Educación este es este es un paso estratégico para el futuro
regional. "Asumimos un compromiso muy importante en la educación y
formación de nuestros niños, de nuestras niñas, de nuestros jóvenes en la
región de Magallanes. Y por supuesto, si hay algo que comentar, es que esta
actividad hay que tomarla con mucha seriedad, con mucho profesionalismo,
porque el éxito de la vida está dado justamente en el proceso lecto-escritor".
El director de Fundación Integra, manifestó la relevancia de este hito para la
educación inicial. "Para nosotros como Fundación Integra es de gran relevancia y
alegría poder ser parte hoy día de este compromiso regional para poder
continuar promoviendo la lectura, la escritura y la oralidad, sobre todo en las
salas cunas y jardines infantiles donde hay niños que nos permiten poder a
través de la lectura explorar, descubrir también nuevas sensaciones,
características y atender también las distintas necesidades de los niños a través
de los distintos espacios de expresión que tiene la literatura".
A diferencia de políticas anteriores enfocadas únicamente en el fomento lector,
el nuevo Plan LEO propone una evolución significativa al integrar la lectura,
escritura y oralidad como dimensiones interconectadas y prácticas sociales
esenciales. El objetivo es ambicioso pero urgente: garantizar que todas las
personas puedan participar de forma activa y crítica en la cultura letrada a lo
largo de toda su vida.
El compromiso firmado no es solo una declaración de intenciones, sino una hoja
de ruta con metas claras para los próximos años: cobertura regional, presencia
en comunas, acceso digital (fortaleciendo la Biblioteca Pública Digital) e identidad
local, haciendo hincapié en la pertinencia territorial y reconociendo la "oralitura"
de los pueblos indígenas y las realidades rurales e insulares.
La elaboración de este nuevo Plan Nacional de Lectura, Escritura y Oralidad
responde a una deuda pendiente desde el año 2020, año en que finalizó el plan
anterior. Esta necesidad se vio reforzada por los profundos cambios sociales y
culturales experimentados en el país especialmente a partir de la pandemia y del
acelerado avance tecnológico, que han puesto nuevas exigencias y urgencias en
torno al acceso, mediación y prácticas comunicativas.
El Plan Nacional de la Lectura, Escritura y Oralidad está dirigido a todos los
habitantes del país, de todas las edades, desde la primera infancia hasta las
personas mayores, con el objetivo de hacer de Chile un país de lectoras y
lectores, instalando su promoción como una tarea de interés nacional.
Constituye una estrategia que se implementa a través de los 16 Planes
regionales de la lectura bajo un modelo de articulación interinstitucional.
Este trabajo interministerial involucra a cuatro carteras del Estado: Ministerio de
las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de la Subsecretaría de las Culturas
y las Artes, la Subsecretaría del Patrimonio Cultural y el Servicio Nacional del
Patrimonio Cultural, incluyendo el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas y la
Biblioteca Nacional. Ministerio de Educación, mediante la Subsecretaría de
Educación, la Subsecretaría de Educación Superior, la Subsecretaría de
Educación Parvularia, la Dirección de Educación Pública, la Junta Nacional de
Jardines Infantiles (JUNJI) y la Fundación Integra. Ministerio de Desarrollo Social y
Familia, a través de la Subsecretaría de la Niñez, la Subsecretaría de Servicios
Sociales y sus servicios asociados: el Servicio Nacional del Adulto Mayor
(SENAMA), el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS), el Servicio Nacional
de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, y el Instituto Nacional de
la Juventud (INJUV)y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, mediante el
Servicio de Reinserción Social Juvenil.