El presidente de Estados Unidos informó que, como parte de los acuerdos alcanzados en las últimas horas, se han abierto canales de entendimiento con las nuevas autoridades que ejercen el poder en Venezuela. Estas señales surgen en un contexto de alta tensión política y militar, marcado por la captura de Nicolás Maduro y la presión internacional sobre el futuro institucional del país caribeño.
En ese escenario, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, adoptó un tono más moderado y de apertura. La autoridad manifestó disposición a colaborar con Estados Unidos en distintos ámbitos, señalando que el diálogo es una vía necesaria para enfrentar la compleja situación que atraviesa el país, tanto a nivel político como económico y social.
No obstante, Rodríguez fue enfática en remarcar que dicha colaboración no implica una cesión de soberanía. Recalcó que Venezuela es gobernada exclusivamente por su pueblo y sus instituciones, descartando de forma tajante cualquier intervención o tutela extranjera sobre las decisiones internas del país.
Este cambio discursivo es seguido con atención por la comunidad internacional, que observa con cautela la evolución de la crisis venezolana. Mientras continúan las negociaciones y definiciones políticas, se mantiene la incertidumbre sobre el rumbo que tomará el país y el alcance real de los eventuales acuerdos con Estados Unidos.